Milena Oliva y Tatiana Giménez, la esperanza del bádminton en los Suramericanos en DEPORTV
Ambas deportistas transitan la cuenta regresiva hacia los IV Juegos Sudamericanos de la Juventud, que se disputarán del 12 al 25 de abril, con 24 disciplinas en competencia. Las juveniles competirán en dobles y afrontan la previa con un foco puesto especialmente en lo menta.
A diferencia del grueso de la delegación argentina, que realiza su preparación en el sur del país, Oliva y Giménez entrenan en la ciudad de Buenos Aires. Desde allí, como doblistas y representantes porteñas, sostienen una puesta a punto particular, marcada por el trabajo compartido, la adaptación y la búsqueda de una identidad como pareja dentro de una disciplina que combina rendimiento individual y juego asociado.
Ambas atletas serán edos de las 250 esperanzas argentinas en ambas ramas y en la previa contaron como viven la antesala de los Juegos.
“Nos estamos preparando primero mentalmente, porque en un torneo tan importante y tan grande la mentalidad es fundamental”, señaló Tatiana Giménez al describir la forma en que viven esta etapa. En la misma línea, Milena Oliva valoró el crecimiento del vínculo deportivo entre ambas: “Empezamos hace poquito a jugar dobles y la verdad que nos entendemos. Nos pone muy contentas haber podido clasificar las dos, porque podemos jugar juntas”.
La clasificación todavía ocupa un lugar cercano en el recuerdo de las dos. Oliva remarcó la emoción del momento en que se confirmó el objetivo compartido: “Fue tremendo, porque teníamos la expectativa de poder llegar a ir juntas y cuando yo gané mi último partido, ella ya había clasificado”.

Giménez, a su vez, lo definió como una sensación difícil de traducir en palabras: “Cuando supimos que íbamos a ir juntas fue shockeante. Es hermoso, más lindo de lo que parece, y muy emocionante”.
Detrás de esa alegría, también aparece el costado más exigente del alto rendimiento. “Tuve que sacrificar muchísimas cosas, me cambié a una escuela virtual para poder entrenar doble turno”, explicó Oliva.
Giménez también hizo referencia a las renuncias cotidianas que implica sostener este camino: “Hay un montón de sacrificios. Tus amigos se juntan y vos no podés porque tenés que entrenar o jugar un torneo. Pero uno lo elige y no me arrepiento”. Con ese recorrido a cuestas, ambas llegarán a Panamá con un objetivo claro: competir al máximo, representar a la Argentina y llevar su sociedad en dobles al escenario más importante de sus jóvenes carreras.





